sábado, 29 de mayo de 2010

¿Agua dulce, agua salada?

¿Alguna vez vomitaste bilis? Y después de tomar agua o enjuagarte la boca, ¿no sentiste que el agua estaba dulce? Y si respiras por la boca, ¿no sentís que el aire es dulce también? Entonces no te ganaste un viaje a Sudáfrica, pero tal vez comprendas mejor la siguiente nota que Laura Nadia Trinidad me incitó a publicar.
La cuestión es la siguiente: seguramente habrán comprobado por sus propios medios que el agua de mar es salada, el método más efectivo es ser revolcado por una ola furiosa y entre la arena que se mete en todos lados, sobretodo en la boca, ingresan también galones de agua de mar, la que tiene un gusto amargo pero con un dejo salado. He allí el hecho de que le digan agua salada. (Este es el momento en que se preguntan: ¿Qué onda con el murciélago?)
Y si, pero el agua que sale de la canilla o aquella que valentonamente tomaste de algún arroyito de “agua de manantial” haciéndote el explorador no tiene gusto a nada, es insípida. Entonces, ¿por qué le dicen agua dulce?
Los piratas, que son los que acuñaron la frase "marinero de agua dulce" y probablemente hayan acuñado ese sabor al agua de río, bebían alcohol en cantidades inimaginables, lo cual los dejaba bastante beodos y, por consiguiente y luego de horas en las cantinas del puerto al que arribaban, vomitaban y muy probablemente bilis. (Ya sé, se está poniendo asqueroso y tedioso, pero ya casi termina)
Esto también les ocurría a los marineros más jóvenes o menos experimentados, los que no estaban acostumbrados a los vaivenes de la mar que no siempre estaba serena.
El planteo se resuelve de la siguiente manera. Al tomar agua o enjuagarse la boca con el agua que no era de mar, exclamaban que la misma estaba dulce, pensando que quizás había azúcar a bordo. Esto ameritaba que les llamaran marineros de agua dulce. (También sentían el aire dulce)
Se preguntarán que pasó con los que ebrios vomitaban, por qué ellos no eran considerados marineros de agua dulce. La respuesta es que estaba bien considerado que un pirata tomase mucho alcohol para festejar su hombría y, ¿quién se va a acordar qué gusto tiene el agua cuando lo único que quiere es que las cosas le dejen de girar alrededor?

                                                                                        Noelia N. Azcurra Moriena

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